Ruta por Cagliari

Cagliari, capital de Cerdeña es pura esencia mediterránea, y lo expresa en cada esquina, en cada bocado de su suculenta gastronomía, o en cada paso por las piedras que fenicios, cartagineses, romanos, vándalos, bizantinos, árabes, pisanos o catalano-aragoneses, levantaron en sus más de dos milenios de existencia.

De la antigua Karalis o Caralis aún quedan huellas evidentes que nos permiten conocer como se formó la historia de Cagliari.

Que ver en Cagliari

Cagliari se divide en barrios históricos que poseen un encanto propio y diferente, Castello (Su Casteddu), Stampace y Marina, o el más reciente, Villanova que surgió con el crecimiento urbanístico del XIX.

Castello está situado en le peñón rocoso donde los pisanos establecieron su centro fortificado con forma de proa de barco. El bastión San Remy permite una vista panorámica de Cagliari, y en sus terrazas podemos tomar un refrigerio disfrutando del mirador. Además, debemos visitar la torre del Elefante, una torre defensiva levantada por los pisanos ante la ofensiva aragonesa, llamada así por la escultura del elefante de mármol; la catedral que si bien se comenzó en el siglo XIII no paró de retocarse a lo largo de los siglos; y la puerta de los leones. Si contamos con tiempo la visita al Museo Arqueológico y a la Pinacoteca Nacional.

El barrio de Stampace es el más antiguo de la ciudad, y donde se hallan los restos arqueológicos de la necrópolis fenicia de Tuvixeddu, la villa romana de Tigellio, o el anfiteatro romano que aprovechó las gradas de la montaña. Podemos combinar la visita a Stampace con la iglesia de Sant Efisio, de estilo barroco piamontés, que honra al patrón protector de Cagliari. Las iglesia de Santa Ana, San Lorenzo, San Pancracio, o San Miguel, o la cripta de Santa Restituta, complementan el espectro religioso del barrio. El jardín botánico incluye especies de flora muy variadas.

Moverse por Cagliari

Lo mejor es dejar aparcado el coche si lo hemos alquilado o hemos llegado desde otras partes de Cerdeña en él. Y es que además de un tráfico intenso, las callejuelas y la dificultad para encontrar sitios gratuitos donde dejar el coche, son ya más que una recomendación. El hecho de ver numerosos utilitarios pequeños y smarts es reflejo de lo que advertimos. Además la mayoría de monumentos y lugares interesantes están al alcance de la mano, o son accesibles a píe o en transporte público. La opción más turística es el trenino que sale desde la Piazza del Carmine en el barrio de Stampace y que hace una ruta turística comentada.

Llegar a Cagliari

Una de las opciones más habituales es llegar en vuelos desde España al Aeropuerto de la ciudad, llamado Elmas por la zona donde se ubica. Si llegamos volando podemos elegir entre tren y autobús, si bien el primero es más económico y tarda el mismo tiempo en cubrir el trayecto a Cagliari.

La estación de autobús conecta Cagliari con toda la isla, y se halla al lado de la estación de tren, ambas en Piazza Matteotti.

El puerto de Cagliari también es otra de las vías de entrada en Sicilia, con ferries que salen hacia Sicilia, Roma (civitavecchia o Nápoles). Desde España no existen conexiones directas ( si bien algunos cruceros si que hacen una parada ), ya que lo hacen via Porto Torres al norte de la isla.

Rutas turísticas por Cagliari

Recorriendo via San Lucifero y la vía Iglesias, nos dirigimos hacia el barrio histórico de Cagliari, llamado Vilanova, donde tomaremos via Garibaldi hasta Piazza Costituzione, sobre la cual se alza el Bastión de Saint Remy, edificado entre 1896 y 1902.

El bastión se caracteriza por un amplio escalón escenográfico que,  ramificándose en dos rampas, parte de la plaza y enlaza una serie de terrazas con un paseo cubierto que costea viale Regina Elena. El itinerario reprende  una subida a lo largo de Via Regina Elena, comúnmente llamado “Terrapieno”, para llegar después a los Jardines Públicos, donde se encuentra la Galleria Comunale de Arte de Cagliari.

Desde enero del 2001, la galería, primer edificio de Cerdeña en convertirse sede museístico, hospeda la prestigiosa  colección Ingrao, representativa de los grandes maestros italianos del Novecento. Lo acompañan obras de Umberto Bocioni, Giorgio Morandi, Filippo De Pisis, Mario Mafai, Felice Casorati e Mino Maccari. Además hay expuesta una selección de 74 obras de la Collezione Civica, astistas como da Francesco Ciusa,  Giuseppe Biasi,  Maria Lai e Costantino Nivola entre otros artistas representativos del novecento de Cerdeña.

El último trazado de Via Regina Elena conduce a través de la puerta homónima. A la Piazza Arsenale, dentro del recinto del castillo, y el más importante de los cuatro barrios históricos de Cagliari. Desde la plaza se accede a la Ciudadela de los museos, moderno complejo museístico dentro del área del antiguo arsenal militar.

Ubicados hallamos el Museo Arqueológico Nacional y la Pinacoteca Nacional de Cagliari. El primero es la más importante colección de restos arqueológicos de Cerdeña, con piezas cuya datación va desde edad prehistórica hasta época bizantina. Destacan las estatuillas de la Diosa Madre, los bronces nuragicos, las joyas feniciopúnicas (entre las cuales está el célebre collar vítreo encontrado en Olbia ), y los lingotes de plomo romanos.

En la pinacoteca de Cagliari se conserva un relevante grupo de retablos pictóricos del siglo XV-XVI, y oleos del XVII-XIX que documentan la historia de la pintura sarda. En la Ciudadela se encuentran además la interesante Collezione di Ceroplastiche Anatomiche di Clemente Susini y el  Museo Siamese “Cardu”, con una colección de armas, porcelanas, y objetos de manufactura oriental.

Saliendo de la porta cristina del Ochocientos se recorre il viale Buoncammino, con una bella vista del barrio histórico di Stampace, hasta aparecer en el grandioso anfiteatro romano (siglo II d.C.) con escalones parcialmente excavados en la roca, y que actualmente acoge eventos musicales y representación de obras líricas clásicas.

Junto a la Grotta Della Vipera, y también excavada en el suelo de Cagliari, encontramos el monumento más importante de la antigua ciudad romana. Volviendo atrás sobre nuestros propios pasos hasta la torre pisana di San Pancrazio (1305), proyectada junto a la torre del elefante (1307) del arquitecto Giovanni Capula, para proteger la entrada norte del castillo.

Retomando la Piazza Indipendenza y prosiguiendo a lo largo de Via Martinisi  se llega a la actual Piazza Palazzo, donde se ubican el Palazzo Regio y la Catedral de Santa Maria.

El Palazzo Regio, sede de los virreyes españoles en Cagliari, y posteriormente de los piamonteses acogió ocasionalmente a la corte saboya en el exilio entre 1799 y 1814. Al final del ochocientos fue decorado por el pintor de Perugia Domenico Bruschi como sede de la Administración Provincial, con temas de la historia sarda y de la mitología clásica.

La catedral de  Santa Maria, construida a inicios del siglo XIII por los pisanos, se convirtió en catedral en 1258. el campanile es el único elemento estructural que se conserva de la estructura románica. Contemporáneo es también el púlpito di Gugliemo (realizado entre 1159 y 1162), que se traslado desde la catedral de Pisa entre el 1310 y 1312, y desmembrado en la segunda mitad del XVII con ocasión de las reformas barrocas en la catedral de Cagliari. En su interior se conservan dos capillas góticas, a la izquierda del altar la pisana, y a la derecha la aragonesa, realizada después de 1326, cuando los cátalo-aragoneses conquistaron la isla.

Catedral de Cagliari

Catedral de Cagliari

Siempre durante el siglo XVII se llevo a cabo la Cripta para las reliquias de los santos y mártires sardos, y que guarda los monumentos fúnebres neoclásicos de Maria Luisa de Savoia, reina de Francia, y el principe Carlo Emmanuele di Savoia.  En el interior de la catedral podemos destacar los apreciados altares barrocos de mármol prolicomado y monumentos fúnebres del arzobispo y el virrey, el mausoleo de Martino el Giovane (Martín el Joven), rey de Sicilia; notables adornos sacros en plata, en parte visibles en el Museo Diocesano.

Descendiendo hacia el barrio histórico de Marina, emprendemos Via Manno hasta tomar a la izquierda via Baylle hasta llegar a la chiesa di Sant’Agostino, obra de finales del XVI y la más representativa del Renacimiento de las iglesias de Cerdeña.

El acceso secundario de la iglesia de San Agostino nos introduce en el Largo Carlo Felice, que remonta hasta la Piazza Yenne, la cual una vez pasada, y a través de Via Azuni conduce a la fachada de la iglesia barroca de San Michele, edificada en la segunda mitad del XVII por los jesuitas. La sacristía, con frescos del romano Giacomo Altomonte, ofrece un ambiente rococó que se caracteriza por la coherencia estilística de todos sus decoraciones marmóreas y pictóricas.

Nuestra ruta por Cagliari podría acabar aquí, pero cuando las luces menguan y tiñen de rojizos colores el bastión de Cagliari, comienza la ruta nocturna por los bares y pubs de la ciudad, animada y acogedora.

Y como no las playas de Cagliari…

Hablar de playas en Cagliari es hablar del Poetto esencialmente, la playa urbana de la ciudad y escape de oriundos y turistas cuando el sol aprieta. Su gran longitud permite que aprovechemos a pasear por la orilla donde las aguas azuladas nos invitan al cálido baño.

Al lado de la Playa del Poetto se alza el promontorio de Sant’Elia, y la famosa por su forma Sella del Diavolo, que anima a hacer una excursión que nos permitirá divisar de todo el goldo de la ciudad de Cagliari, de la playa y de las salinas.

Donde comer en Cagliari

Desde luego no será por restaurantes de calidad, y es que en Cagliari hay muchos sitios donde comer bien, con precios que van desde lo barato hasta lo más caro y selecto. Para empezar podemos optar por probar una pizza alla Carlofortina, con gustos típicos marineros de la isla de Carloforte, al oeste de Cagliari. Para nosotros el mejor restaurante, siguiendo criterios de buen gusto por los productos frescos, y por una atención suprema, es la Osteria Antica en via Azuni. Una pareja de señores mayores cocina con una pasión que engancha, siempre atentos y educados a explicar los platos, brindando al turista de un aperitivo del típico vino sardo, el Mirto.