Capo Testa

Si hablamos de lugares diferentes, sugerentes y cautivadores, Capo Terra cumple con estos preceptos. Viajeros de siglos pasados siguen viviendo aquí para contemplar un paisaje natural que atrae por su originalidad. Apenas ligada a la isla de Cerdeña por un istmo artificial, desde el aire parece una nube a punto de romperse para empezar a volar en solitario.

Sus vistas de Córcega frente a las fauces del estrecho de Bonifacio llaman a sentarse y disfrutar del paisaje. Pero son las formaciones graníticas de Capo Testa lo que funciona como polo magnético de los curiosos que al cruzar el norte de Cerdeña no pierden la oportunidad de llegar aquí. Si además tenemos en cuenta que Santa Teresa de Gallura, la Costa Esmeralda y el archipiélago de la Maddalena están a tiro de piedra, podemos entender el peregrinaje que viene y va a Capo Testa.

Las piedras se han erosionado desde hace 300 millones años, creando formas de lo más fotogénicas, más cercanas a lo que entendemos por un paisaje lunar que no por una línea de costa. Ya los romanos apreciaron su originalidad y fueron llevadas como decoración de las columnas del Panteón de Roma, y aún se puede apreciar la cantera desde donde se extraían las piedras, arrancadas por la fractura de estacas de madera mojadas, que al hincharse rompían la piedra.

Las piedras tienen formas de todo tipo, geométricas, antropomórficas, en forma de torre como la Parete della Luna que alcanza los 130 metros de altura. El paseo no presenta dificultad a menos que queramos escalar a las abruptas rocas, como lo hacen habitualmente apasionados de la escalada que encuentran aquí un rocódromo natural de primer orden.

Como si fuera un laberinto de piedra, podemos evitar perdernos si tomamos como referencia la silueta del faro erigido en 1845 para guiar los barcos que pasaban el estrecho de Bonifacio.

En verano el aparcamiento cerca de las playas se antoja complicado, de modo que pasado el istmo, a la que veamos la oportunidad de aparcar no lo pensemos dos veces. Y es que las playas de Capo Testa son concurridas, alguna para practicar nudismo. Rena de Levante se halla en uno de los laterales del istmo, mientras que otras recomendables son las playas de Santa Reparata, Rena Bianca (bandera azul) la Colba y Cala Spinosa.

Además del itinerario entre las rocas y las vistas a Córcega y a las Islas del archipiélago de la Maddalena, en concreto las islas Lavezzi, Cavallò y Piana. Podemos por supuesto practicar submarinismo,  la Torre Aragonesa de Longosardo del XVI, o visitar los restos de la antigua colonia romana de Tibula.

Como llegar

Si salimos de Santa Teresa de Gallura hacia el oeste por la Via Capo Testa recorremos 4 km por la SP90 atravesando el istmo que estrangula la península.