Archipiélago e Isla de la Maddalena

Dicen no sin razón los lugareños, que las playas del archipiélago de la Maddalena son las más vistosas y bellas de Cerdeña. La verdad es que los que contemplan desde el corazón insular de Cerdeña, bien desde Palau o PortoRafael, al conjunto de islas que componen el archipiélago, se sienten cercanos a un edén azulado, casi al alcance la mano.

Cala del Archipiélago de la Maddalena
Cala del Archipiélago de la Maddalena

En el noroeste de Cerdeña encontramos un paraje al refugio del Parque Nacional de la Maddalena desde 1996, protegido con suma eficacia hasta el punto que la pesa, o la circulación de veleros y barcos a motor está estrictamente regulado.

Las playas de color rosáceo de Budelli, las esculturas de roca de Razzoli modeladas por el viento, las calitas escondidas de las islas de Spargi y Caprera son un fascinante conjunto naturalístico y faunístico de más de cinquenta mil hectáreas que Unesco declaró Patrimonio de la Humanidad. En la isla de la Maddalena todo invita a iniciar una vita contemplativa que nos transforme en un camaleón azul verdoso como sus aguas.

El archipiélago lo componen una tirada de dados sobre el tapete azul del Mediterráneo, que son las islas de Maddalena, Spargi, Spargiotto, Budelli, Santa María, Santo Stefano, Caprera, Razzoli, la Presa, Barrettini, Piana, Corcelli, Porco y Bisce. En ellas encontramos más de 700 especies de fauna, 50 de ellas endémicas.

Visita a la Maddalena

Maddalena fue desde hace muchos siglos de gran interés. Mucho antes de que la costa fuese apreciada por su valor turístico, tanto el valor estratégico del archipiélago que servía para controlar el paso del estrecho de Bonifacio entre Cerdeña y Córcega; como por la piedra de granito que se extraía para ser exportada a todo el mundo, fueron razones para que en este plácido lugar se vivieran disputas feroces por su control.

El pueblo de la Maddalena, al que llegamos en ferry, es la única población de la isla. Antiguo pueblo de pescadores hoy tiene en la artesanía local y la venta de productos típicos como los taptes, los corales o la filigrana sarda, su modelo económico. Sus habitantes poseen su propio dialecto, el Isulanu, que difiere del dialecto del Gallurese, la región del nordeste de Cerdeña; y que tiene influencia de la inmigración llegada de Córcega en los siglos XVIII y XIX.

Maddalena aún se siente orgullosa de la resistencia a los franceses, que en 1793 quisieron invadir Cerdeña, atacando a la guarnición de las tropas de los Saboya que había en la isla. Derrotados con la ayuda de los habitantes locales comandados por el oficial y hoy héroe local Domenico Millelire, los franceses no logran el control de Maddalena.

En ese periodo, el célebre almirante Nelson que combatió a las tropas de Napoléon visitó las islas durante las batallas navales del Mediterráneo. Agradecido por el trato dispensado por los isleños, donó a la iglesia de la Maddalena unos candelabros de plata que hoy podemos ver en el templo principal de la Maddalena.

Las calles de la población recuerdan por su arquitectura elegante a las de la Rivera de Liguria, y no es de extrañar porque el urbanismo que se planteó en los siglos XVIII y XIX evoca los edificios neoclásicos, acompañados de calles secundadas por hileras de palmeras.

En la plaza XXIII Febbraio, enclavada a la izquierda del puerto siguiendo via Amendola encontramos la Columna Garibaldi, que en 1907 se erigió con granito local para conmemorar el centenario de su nacimiento.

Algunas de las fiestas más concurridas de Maddalena son el carnaval de febrero y el de verano, duplicado para gozo de los turistas. En agosto también se celebra la Sagra del Pesce.

Otros lugares a visitar en el pueblo son antiguo Fuerte Sant’Andrea; los restos de la Batería Balbiano, una fortificación que sirvió en la defensa contra los franceses; el ayuntamiento en la Piazza degli Olmi al lado del mercado donde está otro recuerdo a Garibaldi, y algunas de las bombas empleadas por Napoleón en el ataque de 1793; o el Museo Arquelógico Naval en Mongiardino.

La iglesia parroquial de Santa Maria Maddalena es el edificio religioso más importante de la isla. En su interior hay un Museo de arte sacro y los candelabros del almirante Nelson.

Playas

Las calas y playas de la Maddalena son ideales para gozar de las temperaturas y colores de sus aguas. Algunas son más concurridas, y conviene ver que viento sopla para decidir a cual vamos. Las mejores y más recomendables son la de Giardinelli, también conocida como Testa di Polpo, la Cala dello Spalmatore, Cala Lunga, (Cala di Porto Massimo), la playa del Cardellino, I Monti d’a rena, la playa del Uomo Morto, las playas de Abbatoggia, la pequeña cala de Lo Strangolato, Cala Maiore y Bassa Trinita, Cala d’Inferno o la playa de della Madonnetta, además de la Cala del Nido d’Aquila.

Playa de Bassa Trinita
Playa de Bassa Trinita

Excursión a la Maddalena y Caprera

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Como llegar a la Maddalena

Desde el puerto de Palau salen numerosos ferries hacia la isla de Maddalena (que luego se conecta con Caprera con una carretera artificial). El trayecto dura unos quince minutos, y se pueden llevar vehículos, para recorrer la isla, si bien hay autobuses para llegar a las playas del norte y los resorts.

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Mapa de la Isla de la Maddalena


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